Llegaron hasta la habitación de Dante y él cerró la puerta detrás de ellos con un susurro bajo de madera deslizándose sobre el suelo. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la luz tenue de la luna que se filtraba a través de las cortinas gruesas. El aroma a cuero, whisky y un leve rastro de su colonia flotaba en el aire, envolviendo a Svetlana en una sensación de seguridad que aún le resultaba nueva… pero extrañamente adictiva.
Se quitó los tacones con un suspiro, masajeando levem