Las SUV negras blindadas se desplazaban en formación cerrada, como lobos cubriendo a su alfa herido.
En el centro del convoy, imponente y silencioso, avanzaba el quirófano móvil. Su carrocería blanca parecía una anomalía entre tanto negro, pero por dentro era una cápsula de guerra.
Los neumáticos devoraban el asfalto a velocidad constante. Nadie hablaba. Solo el murmullo del viento, el ronroneo grave de los motores y el ulular distante de algún animal nocturno interrumpían el silencio. Calabria