El viento corría entre los árboles como una advertencia antigua. El Belvedere, usualmente un lugar de contemplación, ahora era una antesala al cambio. Las nubes pesaban sobre el cielo calabrés, presagiando lluvia… o sangre.
Dante caminaba al frente del pequeño grupo, rodeado de sus hombres. A cada lado, figuras armadas, curtidas, con la mirada afilada.
Gregor abría paso entre los arbustos hacia una estructura abandonada que alguna vez había sido un invernadero privado de una antigua familia maf