La casa segura en Como no era una casa, en realidad. Era una fortaleza de lujo. Oculta entre los abetos de la ladera, con ventanales que daban al lago y paredes gruesas que repelían tanto el frío como los sonidos del mundo exterior, había sido construida por Vittorio décadas atrás, en tiempos más sangrientos. Y ahora, era su refugio.
Pero no había paz.
Ni la piedra blanca de los pasillos, ni las chimeneas encendidas, ni las vistas apacibles del lago lograban acallar la tensión que se respiraba