Mundo ficciónIniciar sesiónLa noticia se había esparcido como un reguero de pólvora mojada en gasolina. Una chispa bastó. Una llamada desde un sitio recóndito en Reggio Calabria, y el rumor corrió como alma que lleva el diablo.
Dante Bellandi estaba muerto.
Florencia fue la primera en reaccionar. Le siguieron Génova y Milán. Luego, en las callejuelas humeantes de Nápoles, los clanes de la Camorra compartieron la noticia entre susurros







