Capítulo 58: A veces hay que Perderse para Encontrarse.
Con el paso de los días, Nicolás empezó a hablar. Al principio, solo frases cortas. Luego, confesiones que parecían escaparse sin intención.
—Mi familia ya no está conmigo —le contó una tarde, mientras miraba por la ventana,
—A veces hay que perderse para encontrarse —respondió Lía con calma.
Él la miró, sorprendido. Nadie le hablaba así. Nadie se atrevía a hacerlo.
—¿Y tú? —preguntó con curiosidad—. ¿Cómo llegaste aquí?
Lía sonrió con tristeza.
—Digamos que también lo perdí todo alguna vez.