Jessica no pudo ocultar su alegría al recibir la llamada de su hija. Ella casi nunca la llamaba, no, desde aquel trágico accidente. Pero no fue solo el hecho de que la estuviera llamando lo que la sorprendió, sino, el motivo detrás de aquella llamada.
Su hija, su pequeña, se iba a casar, por segunda vez.
Sabía que ella no tenía el derecho de opinar sobre la vida de su hija, pero no podía evitarlo. Era la única persona que amaba en el mundo, y le importaba más de lo que dejaba ver. A lo largo de