Daniela sintió que le hervía la sangre. Ya le quedaba claro por qué esa mujer se tomaba tantas atribuciones, y si era inteligente se mantendría al margen.
Sin embargo, con su propio trabajo no. Este proyecto era de ella, y no iba a permitir que nadie metiera su mano.
Víctor siguió hablando sobre los planes que tenía con los proyectos. Su amigo intervino en muchos temas, y sus aportaciones demoraron al menos una hora, eso, sumando a que Elisa se las dio de inteligente en todo el rato.
—Bien, com