Al día siguiente, Daniela se masajeaba la sien, mientras Melissa tenía una sonrisa de oreja a oreja, escuchando a los niños. Se habían levantado más temprano de lo normal, y no paraban de hablar de su padre mientras desayunaban.
Ella sabía que Víctor tenía una influencia poderosa sobre ellos ahora que estaban juntos, y aunque le molestaba la manera en que tomaba decisiones sin consultarla, no podía negar que los niños estaban felices.
Nunca antes los vio así.
—Y, en conclusión, ¿son millonarios