Daniela estaba en su oficina, revisando la información del proyecto con el ceño fruncido. Algo había cambiado. Los datos, los esquemas, incluso algunas líneas de código, tenían ligeras modificaciones que no recordaba haber autorizado. No era algo malo; de hecho, parecían mejoras, pero alguien había intervenido sin consultarla.
—¿De qué se trata? —Le preguntó a Lancaster y él tomó el aire, pero justo cuando él iba a darle una respuesta, alguien tocó la puerta.
Daniela se giró para ver entrar a