Daniela sintió cómo el aire abandonaba sus pulmones por un instante. Los años habían pasado desde la última vez que lo vio, se veía más maduro, sus facciones eran más varoniles, y ella podía notarlo más corpulento.
Si ella había cambiado, él también lo había hecho, pero en ese preciso momento, parecía que el tiempo se había doblado sobre sí mismo, trayéndolo de vuelta de la forma más inesperada.
Rápidamente, ella le soltó la mano. Tal vez Víctor estaba pensando que venía a jugar con ella, pero