El aroma a pan recién horneado y café llenaba la cocina cuando Luca, riéndose a carcajadas, irrumpió en la estancia corriendo detrás de Aurora, quien fingía no poder atraparlo.
—¡Soy más rápido que tú! —gritaba el pequeño mientras esquivaba sillas y se lanzaba al suelo entre risas.
Melissa, sentada junto a Andrea, se reía también, contagiada por la energía. La mayor de las hermanas de Bruno era encantadora: tenía una risa abierta, gestos firmes pero cálidos, y una manera franca de hablar que em