Un automóvil los esperaba justo al bajar de las escalerillas del jet. Melissa tenía la mano de Luca apretada mientras Bruno iba adelante, con sus gafas oscuras, impecables, y con esa expresión que ella ya empezaba a identificar: control total, pero tensión contenida.
Él habló con unos hombres. Sus maletas estaban siendo pasadas a otro auto, y ella se metió con Luca cuando él ofreció una sonrisa. Él parecía un poco adormitado.
—¿Estás emocionado?
Él asintió con una sonrisa.
—Sí, voy a conocer a