~Mírame, aunque sea con odio y coraje, pero mírame~
–¿Qué pasó? ¿Tan pronto se te pasó el gusto que tenías al saber que estoy loco de
deseo por ti? −preguntó mientras Neyra volvió a verlo con una mirada fulminante.
–Suéltame, no te atrevas hacerme algo o te juro que te vas a arrepentir.
–Dudo mucho que me vaya a arrepentir de algo −bufoneó−, ¿y sabes por qué?
–continuó mientras seguía descendiendo su mano–. Primero, porque puedo ver cómo
te pones cada vez que te acaricio y después, porque sé qu