~Eres libre de tus actos, pero no de sus consecuencias~
Ninguno de los dos se toleraba, ya habían demostrado que no podrían estar juntos en un mismo lugar sin pelar. Sin embargo, las diferencias entre ellos quedaron en el olvido en cuanto sus labios se unieron y comenzaron a tomar posesión del otro; ambos parecían estar hambrientos de caricias y atención del otro. Neyra se volvió a sentir mujer entre los brazos de Alexander, dejándose llevar por sensaciones que provocaban las expertas manos de