~Hay miradas que matan y miradas que reviven~
Alexander era mayor que Neyra, era mucho más fuerte, y era por lo menos quince centímetros más alto que ella, por lo cual la sujeto sin ningún problema a pesar de que ella pataleando e intentando tocar el piso. Cuando se dio cuenta que era inútil, después de varios segundos por fin se quedó quieta. En cuanto él la puso en el piso, ella se dio la vuelta y enojada se le dejó ir con ambas palmas de las manos extendidas intentando empujarlo.
–Deja de f