El teniente Reynolds estaba en su oficina revisando los expedientes de los últimos casos de las pandillas de la ciudad. En particular estaba leyendo los casos donde se involucraba al “extraño ser” que lo tenía casi obsesionado, había demasiadas preguntas sin responder, demasiados indicios sin resolver.
De pronto el teniente recordó los resultados de los análisis de sangre de los dos últimos casos donde “apareció” el extraño ser. Había pensado que la sangre se había contaminado de alguna manera,