—¡Permítame! —Abe alzó la voz y levantó la mano pidiendo atención—. Gracias a Keyna, por hacerme sacar valor —la apuntó y ella le sonrió explosivamente—. Quiero confesar que me gusta Reuben. —Abe al calzón quitado se declaró y todos se han quedado anonadados.
No esperaba que Abe lo declarara delante de todos. Sí, sabía de ellos por medio de Berwin y de sus miradas furtivas. Le envié telepáticamente a Reuben: Atrévete a negar tus sentimientos por los prejuicios y miedos. Te doy mi palabra que te