—Aurora no te muevas, es imposible, mantente quieta —pero ella me ignora, está desesperada—. ¡Mierda, lo que hemos conseguido lo arruinaras! —Le reclamo a Karamat y él solo sonrió desquiciado.
La sensación de matarlo me sube y baja. Soy de los que no habla, sino que actúa. «La hora te llegará Karamat, espero que puedas entender mi rostro».
—Solo quiero que recuerdes que estás cruzando la línea y soy tu jefe. —Se jacta y la bestia intentó comunicarse con Aurora.
—Me apartaré por ahora, pero te d