– No lo puedo creer – gritaba Kim enfurecido por toda la sala del departamento de su amigo mientras sostenía un trago en su mano derecha del que tomaba a cada segundo – Me abandona y se va lejos sin dejar rastro y ahora aparece diciendo que no me dejará ver a mi hijo.
– Calmate amigo – decía Kai.
– Tu sabías que ella estaba aquí?-- preguntó con el ceño fruncido el alfa.
– No, Cristal jamás me ha hablado de Luar en todos estos años, así que mucho menos me diría que regresaría, cada vez que le pr