Salí casi corriendo de la habitación, si era Kim el que había llegado no podía permitir que Cristal lo echara.
Me quedé con la boca abierta al ver de quién se trataba.
– Andrew – fue lo único que salió de mi boca.
– Te pregunte qué hacías aquí – habló mi amiga, con sus manos colocadas a los lados de su cuerpo en forma de jarro.
– Luar, ¿cómo estás? Te ves aún más hermosa – me sonrió– Y tú más insolente, no cambias – ahora miraba a Cris.
– Ja y tu maldito infiel, mentiroso…
– Ya basta Cris, por