Al día siguiente de nuestra boda, Harold tuvo que irse fuera del país por unos asuntos familiares. Hoy, después de una semana sin verlo, por fin regresó y no pude evitar ponerme un poco nerviosa.
Estaba sentada en la cama, jugando con el borde de las sábanas. Desde el baño, el sonido del agua me envolvía, y al poco rato, Harold salió lentamente, con la toalla colgando de su cintura. Su cuerpo, con esa abdominal tan definida, era... simplemente irresistible.
Me miró desde arriba, y al ver mi cara