Luna sintió que se le escapaba el aliento. Finalmente, el micrófono del ascensor le brindó un respiro. La voz del personal de mantenimiento del Grupo Muñoz sonó por los altavoces.
—Señor Muñoz, ¿está usted dentro? Hemos revisado las cámaras de seguridad, ¿se encuentra bien?
Leandro finalmente soltó a Luna. Se enderezó, limpiándose suavemente la comisura de los labios, y respondió con indiferencia.
—No pasa nada.
—Señor Muñoz, por favor, espere un momento. Vamos a enviar a un técnico de inmediato