Mientras cuestionaba, él presionó el botón del último piso.
—No voy al último piso —respondió Luna, apresurándose a presionar el botón de su piso.
Leandro, sin embargo, le agarró la mano, impidiéndole que presionara. Luna observó, impotente, cómo su piso se desvanecía mientras el ascensor se dirigía directamente al último piso. Su ansiedad crecía.
Ella se zafó de su mano y comenzó a presionar los botones de otros pisos, deseando que el ascensor se detuviera pronto. No quería estar atrapada en es