Diego quedó aturdido por el golpe, retrocediendo varios pasos hasta que logró mantener el equilibrio.
Ese puñetazo carecía de técnica; era pura fuerza bruta masculina. La sangre brotó de su boca, llenándola de un sabor metálico. La última vez que pelearon fue en Puerto del Norte.
Hoy, la familia Fernández enfrentaba un gran desastre, un golpe devastador. En este momento, Celia había sido arrestada, Teresa estaba en coma en el hospital y Julio se había llevado todo el efectivo y los objetos de va