En esos ojos brillantes de Sía, parecía que se habían acumulado todas las estrellas del cielo. En un instante, podían atraer a cualquiera hacia ellos. Sía miraba fijamente a Luna, su mirada fija y sin parpadear.
Luna sintió un tirón en su corazón y, casi como si algo la controlara, se levantó y comenzó a caminar hacia el escenario. Su corazón latía con fuerza, cada golpe resonando en su pecho. La intensa mirada de Sía la impulsaba a avanzar. ¿La reconocería Sía?
En ese momento, Sía desvió la mir