Víctor estaba satisfecho y se reía con ganas.
—Tú, mañana te toca encargarte. Hazlo bien, no me decepciones —Iba señalando a Julio con el dedo.
Julio, por su parte, estaba asombrado; Víctor le había encomendado la gestión de una empresa prometedora y en ascenso, obtenida de Leandro. ¿No era eso una oportunidad para él de crecer y desarrollarse?
Teresa también se alegraba; su rostro no podía ocultar su sonrisa. Al final, su hija le había servido de algo.
—Estoy segura de que prepararé la boda de