En la familia Fernández.
El crepúsculo se apoderó del ambiente, y la oscuridad se filtraba gradualmente. Toda la familia Fernández parecía estar envuelta en una gran cubierta negra. La bruma nocturna subía, creando una atmósfera de confusión.
Julio estaba parado ante la ventana panorámica, sosteniendo su teléfono móvil con fuerza; sus dedos apretaban con tanta firmeza que los nudillos se blanquearon.
—¿Cómo está la situación? —preguntó en tono sombrío.
—¿Sía ha muerto ahogada en el lago? ¿Leandr