A medida que Leandro avanzaba más,
—¡Mmm! —Luna no pudo controlar un gemido y se giró, mordiendo con fuerza la almohada para no dejar escapar más sonidos. Al ver su reacción, la mirada de Leandro se oscureció.
—¿Qué fue eso? Me pareció escuchar un grito —Diego preguntó con curiosidad al otro lado de la línea.
—Oh, probablemente hay un gato en celo afuera. No le hagas caso —Leandro respondió con voz apagada, mirando a Luna, que estaba sonrojada de vergüenza.
Al escuchar esto, el rostro de Luna se