En la otra parte, Luna abrió la caja para cambiarse de ropa. Al ver lo que había dentro, sus ojos se abrieron de par en par: era una falda de gasa transparente, tan reveladora que resultaba provocativa. Su mirada se tensó de inmediato; comprendió que algo no estaba bien. Pensando en ese viejo lascivo, no podía esperar que tuviera buenas intenciones.
Su primera reacción fue querer huir. Justo cuando iba a abrir la puerta, esta se cerró desde afuera. Luna no tuvo tiempo de escapar. Se apresuró a g