Leandro sonrió levemente, manteniendo una apariencia impasible. ¿Una familia? Je. ¿Qué planes tenía el viejo zorro en mente? No era ajeno a eso. ¿Quién saldría victorioso? Aún estaba por verse.
Un momento después, el mayordomo que había acompañado a Luna para que se cambiara volvió y se acercó a Víctor, informando:
—Señor, la Señorita López ya se ha cambiado y hemos enviado un coche para llevarla a casa.
—Hmm. Buen trabajo, es un esfuerzo que vale la pena. No podemos hacerla sentir menospreciada