En ese momento, Luna, oculta en las sombras, escuchó a Leandro aceptar la fecha del 26 del próximo mes para casarse con Celia. Al principio, su mente quedó en blanco por un instante. Su divorcio había sido, en realidad, para que él pudiera casarse con Celia. No era la primera vez que lo sabía; no importaba qué día se casara, eso no la afectaba. Pero, ¿por qué se sentía tan triste en su interior? Era como si le hubieran vaciado el corazón, un vacío tan grande que quería llorar.
Se quedó en silenc