—¿Rafael, Diego? ¿A cuál de los dos intentas seducir? —la ira brotaba en Leandro, y sus palabras sonaban duras—. ¿O estás tratando de tener a ambos, eligiendo el que más te convenga? ¿Eres tan barata?
Luna sintió de inmediato que la estaban humillando. Ella también tenía su orgullo; había soportado demasiado en su presencia.
Un impulso la llevó a responder sin rodeos: —Señor Muñoz, la gente siempre busca ascender, eso es natural. Por supuesto, también hay que tener un mínimo de garantías. Estos