(NARRADO POR KEELEN)
La habitación del hospital en Houston estaba en penumbra, rota solo por el brillo azulado de los monitores y el zumbido constante del aire acondicionado. Artemises estaba sentado a los pies de mi cama, sosteniendo su teléfono con manos temblorosas. Había recibido una señal: Atenas había iniciado una videollamada a escondidas, dejando el dispositivo estratégicamente colocado sobre una repisa en el salón del apartamento en Atenas.
—Mira —susurró mi suegro, acercando la panta