Mundo ficciónIniciar sesiónLa cena en Elogsui era un despliegue de tensión que cortaba el apetito. Mi madre había preparado una mesa impecable, pero el aire estaba tan cargado que los cubiertos parecían pesar toneladas. Mi padre se sentaba en un extremo, rígido, y Keelen en el otro, frente a él, con esa sonrisa ladeada que era una declaración de guerra constante.
—Mañana mismo te llevaré a Atenas







