(NARRADO POR KEELEN)
El sol de la tarde entraba por los ventanales de la oficina de Artemises, dibujando motas de polvo que bailaban en el aire. Estábamos terminando de revisar los permisos para la próxima temporada de excavación. El ambiente era casi relajado; Artemises incluso bromeaba sobre lo mucho que Eira se quejaría de la burocracia cuando regresara.
En un rincón, el televisor estaba encendido con el volumen bajo en un canal de noticias internacionales. De repente, una ráfaga de música