(NARRADO POR KEELEN)
Conduje como un maníaco por las calles de Elogsui, ignorando semáforos y señales, con el corazón golpeando mis costillas como un animal enjaulado. El motor rugía, pero en mi cabeza solo sonaba el silencio de Eira en la cama del hotel. Aquel silencio no era sumisión, era despedida. Me había usado para decir adiós a su manera, dejándome clavado en la memoria de una noche que ella ya había superado antes de que saliera el sol.
Llegué a la terminal de salidas derrapando. Bajé