(NARRADO POR KEELEN)
El trayecto hasta el hotel fue un vacío absoluto. Eira no pronunció una sola palabra mientras el limpiaparabrisas golpeaba rítmicamente contra el cristal, marcando los segundos de nuestra traición compartida. Estaba empapada, temblando ligeramente, pero sus ojos estaban fijos en la carretera, vacíos de esa chispa desafiante que tanto me volvía loco.
Subimos a la habitación en un silencio sepulcral. En cuanto la puerta se cerró tras nosotros, la urgencia nos consumió. No hu