.35.
Rose lo observó mientras se alejaba. No podía creerlo.
Dorian no parecía afectado por nada de aquello.
Después de todo...
Tampoco le había dicho que, la mañana siguiente a su noche de bodas, también había sido él quien lavó las sábanas manchadas.
Desde la cama, Rose escuchaba de vez en cuando los movimientos en el baño. Su corazón se sentía húmedo, y su ánimo, inquieto.
¿Cómo podía…? ¿Cómo podía ser así...?
¿Ayudarla a lavar...?
Dorian…
Era un caballero, sí.
Pero también era completamente absur