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Cuando llegó a su habitación, la ira hervía dentro de ella como una tormenta.
¿Cómo podía ser posible que ella —esa mujer que había llegado a destiempo, que había robado lo que no le pertenecía— tuviera todo lo que Lucy deseaba?
¿Cómo podía tener el corazón de su hermano?
¿Y cómo podía casarse, así como así, con ese hombre?
Lucy apretó los dientes. En su interior, se juró que eso no quedaría así.
De repente, una idea surgió en lo más profundo del corazón de Lucy.
Una idea extraña. Peligrosa.
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