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Rose apretó las manos con fuerza, conteniendo la rabia.
Y entonces, una figura alta apareció frente a ella. Sin una palabra, le dio una potente patada al hombre en el pecho.
El sujeto soltó un grito y cayó de espaldas al suelo.
Alrededor, los gritos de asombro y alarma no se hicieron esperar.
Dorian caminó con paso firme hacia el hombre caído. Su expresión era fría como el acero. Lo levantó con una sola mano por el cuello, y con la otra le sostuvo la muñeca derecha. Su rostro parecía sereno, pe