.87.
Rose bajó la mirada. Tenía la carta abierta frente a ella, pero sus manos no se movieron para tomarla. Sus dedos se entrelazaron sobre su regazo, y un leve temblor se alojó en su pecho.
Era su familia. Los Hamilton. Su apellido. Su sangre.
Pero también eran los mismos que la abandonaron, que dudaron de ella, que prefirieron a Isabel, que permitieron que la humillaran, que no hicieron nada cuando Asher la dejó plantada en el altar.
Verlos de nuevo a la cara no era solo difícil. Era casi insoport