.112.
No estaba lista para lo que pudiera encontrar en esa boda… pero sí sabía algo: ya no era la misma Rose de antes. Ahora, había una vida creciendo dentro de ella, y por esa vida… ella se haría más fuerte que nunca.
…
El gran día había llegado. La catedral estaba decorada con flores blancas, doradas y detalles elegantes que reflejaban la obsesión de Isabel por la perfección. Era una boda sacada de una revista, lujosa, deslumbrante… y completamente vacía de amor.
Los invitados charlaban en voz baja