Él quería que Mariana supiera quién era realmente la persona que estaba frente a ella.
—¿Mateo, eres un verdadero animal?
Mariana cerró la ducha con los dientes apretados y tiritando de frío, apoyándose en el borde de la bañera, se puso de pie bajo la atenta mirada de Mateo.
—No, ¡eres un demonio! ¡Un demonio de pies a cabeza! ¿No te dijo mi tío que mañana me divorcio de ti? ¿Entonces qué haces aquí? ¿Es que ahora está de moda el ˝sexo de despedida˝ y tú, el gran señor Ramírez, también quieres s