Sin darle a Mariana la oportunidad de reaccionar, Mateo la agarró del brazo, la levantó por la cintura y la arrojó directamente a la cama.
Aunque todo sucedió en menos de un minuto, para Mariana fue toda una eternidad llena de sufrimiento. Su cuerpo ya estaba al borde del colapso, y el contacto con Mateo solo empeoraba aún más las cosas.
La sensación fresca de él, a través de las dos capas de ropa delgada, se transmitía constantemente a su cuerpo. Esa sensación era como un ansiado alivio en med