Quería ir a ver a su abuelo. Desde que Mariana se fue la última vez, el abuelo incluso empezó a comer menos, y Mateo estaba muy preocupado por su salud. Al abrir la puerta, se sorprendió mucho al ver que su abuelo también estaba viendo las noticias sobre Mariana, con una mirada llena de admiración.
Mateo observó la expresión del abuelo y parecía que no estaba nada sorprendido de que Mariana fuera casualmente la diosa de las carreras.
—Abuelo, ¿acaso ya sabías algo? —Le preguntó Mateo.
Ezequie