Además, pasó varios días recorriendo mercados de materiales y de muebles. Al caminar por los pasillos, descubrió que muchas cosas no eran tan caras como imaginaba.
Lo mismo aplicaba para la decoración; si no buscaba piezas de diseñadores famosos o ediciones limitadas, las opciones eran enormes.
En solo unos días, la señorita Cifuentes, acostumbrada al lujo desmedido, había creado una larga hoja de cálculo en Excel para el presupuesto de veinte mil dólares, calculando cada centavo.
Les había rep