Entonces, el sueño se desvaneció.
Los primeros segundos tras despertar, la mente de Miranda estaba en blanco y las puntas de sus dedos temblaban.
“¿Qué clase de sueño tan raro fue ese?”
Su corazón latía a mil por hora. Y la extraña sensación en su cuerpo no terminó de golpe al despertar.
“¡Y encima, en el sueño, fue enfrente de Sofía! ¡Qué vergüenza!”
“Y este tipo, ¿por qué no se quedó quieto si ya habíamos... anoche tres veces, y ahora en la mañana otra vez?”
“¡Estaba dormida! ¡Esto es como...