Capítulo 20

Ok.

Ya no hacía falta que ella interviniera.

No muy lejos, Ernesto y la actriz de medio pelo salían del elevador pegados como siameses. Ambos llevaban ropa distinta a la que traían por la mañana.

Miranda no era ninguna virgen ingenua; al ver su actitud, supo que probablemente habían tenido un encuentro íntimo antes de salir.

En realidad, Estela no era fea, pero su gusto era pésimo: cualquier artículo de lujo que se ponía parecía una imitación barata comprada en línea. Si a eso se sumaba su actu
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