A Miranda le irritaban profundamente las personas con complejo de víctima. Había pensado en ofrecerle un par de palabras de consuelo simbólicas, pero con esto, se ahorró la molestia.
Se puso las gafas de sol con indiferencia y se alejó con aire desenfadado, el taconeo de sus zapatos resonando con cada paso.
…
Las palabras de Estela no afectaron en lo más mínimo el ánimo de Miranda para probarse su vestido.
Ya se había probado una versión preliminar de aquel vestido de tul y encaje color rosa pá